Una primavera del año 1.988 nació La Sal.

Era un 28 de Mayo, y bajo el signo de Géminis sabemos a ciencia cierta que todos los astros estaban alineados.
Aún asi no fué facil por motivos evidentes.

Si hacemos memoria, en 1.988 no existían armarios, pero si nosotros:
gays y lesbianas dispuestos a luchar por nuestros derechos.

Se comenzó exponiendo arte en sus paredes, música en su altillo, juegos en sus mesas, poesía en sus muros, y para romper precisamente muros:

la primera fiesta del día mundial de la lucha contra el S.I.D.A. se hizo en La Sal

la primera fiesta del día del Orgullo Gay se hizo en La Sal

la primera fiesta de la Mujer Trabajadora se hizo en La Sal

Y hoy, después de tantos años, seguimos celebrando esas y otras fiestas
con el sello legendario de este histórico local.

La Sal ha sido, es y será el principio del fin.

Es realmente triste que un lugar con tanto esfuerzo, tanta memoria, tanta magia y tanta perseverancia haya creado en algunos la ira y la envidia, pero esa es la cruda realidad.

En estos últimos 5 años se ha intentado destruir este lugar tan especial con calumnias,
mentiras, acoso y denuncias miles. En otras palabras: se ha intentado cerrar La Sal.
Ese ha sido el interés de unos pocos, que son pocos, pero con mucho poder.